—Tu madre ha hecho lo que siempre hace. La diferencia es que hoy tú ya no puedes fingir que no lo ves.
Él apretó los ojos, frustrado.
—No puedes tirar todo por la borda por una frase.
Mi padre habló por primera vez.
—No ha sido por una frase. Ha sido por años de consentirla.
Diego se puso de pie de golpe. Quizá le sorprendió que mi padre, un hombre educado hasta el extremo, interviniera.
—Con todo respeto, esto es entre Sofía y yo.